7 DE JULIO, SAN FERMÍN!

7 DE JULIO, SAN FERMÍN!

SAN FERMINEl día 7 de Julio se celebra en Pamplona una de las fiestas de nuestro país más universales. Por definición, Sanfermin es sinónimo de fiesta en la calle.

 

Las fiestas se celebran en honor a San Fermín, patrón de Navarra, y conviven muy bien la parte religiosa con la festiva. Aquí os vamos a contar solo algunas de las muchas costumbres y actividades que se hacen durante las fiestas.

La juerga consiste, como en todas partes, en alcohol, música y la gracia que le pongas tú. No tiene otro secreto. Quizás lo más sorprendente es lo pacífica que es: a pesar de la descomunal borrachera colectiva, no hay muchas broncas, aunque sí bastantes accidentes. La única regla de oro es vivir y dejar vivir; pasártelo lo mejor que puedas y dejar a los demás que hagan lo mismo. No hay más que dejarse llevar por el ambientillo sanferminero. La juerga alcohólica se concentra en la parte vieja de la ciudad, aunque también la hay, más tranquila y descongestionada, en algunos barrios. En general en sanfermines cualquier zona es buena para tomarse unos potes y pegarse unos bailoteos con los amigos.

SAN FERMIN2Además, Sanfermin es conocido internacionalmente por la celebración del encierro, la carrera en la que los toros corren por algunas calles de la parte vieja de la ciudad. Los encierros se celebran desde el 7 de julio hasta el 14, a las 8.00 de la mañana. El día 6 a las 12.00 del mediodía empiezan las fiestas con el Txupinazo. Ese día no hay encierro, pero sí mucha juerga.

El Txupinazo:

Poco antes de las doce, alcalde o alcaldesa y concejales salen al balcón del Ayuntamiento. Abajo, en la plaza, miles de personas llevan horas esperando el momento; el ansia colectiva va subiendo a medida que se acercan las doce. Se descorchan cientos de botellas de champán, vino y sangría, repartiéndolo a partes iguales entre el estómago y la ropa del personal.

Cuando quien se encarga del disparo se acerca al cohete, hay un rugido general del populacho: cantos, gritos, silbidos, palabrotas y, también, quejidos de algún que otro pisoteado. Con el estruendo apenas se puede oír el grito ritual: “¡Pamploneses, Viva San Fermín, Gora San Fermin!”. Y entonces hay una especie de ataque de locura colectiva, y toda la ciudad da un vuelco en un instante: empieza el desmadre general y una borrachera colectiva matutina digna de verse. La fiesta dura desde el mismo día 6 al 14 de julio.

Es costumbre llevar el pañuelo anudado a la muñeca o guardado en el bolsillo hasta que el txupinazo inaugura la fiesta.

SAN FERMIN3El Riau-riau es un acto tradicional en el que se acompaña a la corporación municipal desde el Ayuntamiento hasta la capilla de San Fermín, unos 500 metros en total. Se celebraba de manera oficial desde 1914 y así duró hasta 1991. En 1997 se retomó la iniciativa de la misma manera que comenzó, por el impulso popular. El ritmo de la marcha es lento porque hay mucha gente y la muchedumbre camina tarareando “Riau Riau” a ritmo del Vals de Astráin. El canto se repite una y otra vez interpretado por La Pamplonesa y a coro entre los asistentes. El récord de interpretaciones data de 1980 donde se puso escuchar 181 veces seguidas.

La calle es el mejor sitio para ver la procesión, no hay muchas apreturas, a excepción de la plaza del Consejo y la salida de la capilla. A las 10 de la mañana la Corporación municipal, en cuerpo de ciudad, es decir de gala y acompañada de clarineros, timbaleros, maceros, escolta, txistularis, gaiteros, comparsa de gigantes y cabezudos y banda Municipal (La Pamplonesa), se dirige a la Catedral a buscar al cabildo (asamblea de los cargos eclesiásticos de la catedral). Todos juntos, desandan el camino y acuden a la capilla de San Fermín (iglesia de San Lorenzo) a recoger la imagen del santo. Una vez completa la comitiva, en un orden fijado protocolariamente, la procesión empieza su recorrido por la Pamplona vieja, que en aproximadamente una hora y media devuelve la imagen a su capilla. De ahí, el Ayuntamiento vuelve a acompañar al cabildo hasta la catedral, donde se separan y se da por terminado el acto.

Como veis, no hay ni un momento de aburrirse, por eso atrae a miles de personas de todo el mundo que desean conocer una vez en su vida esta ancestral fiesta.

Para muchos Pamploneses las Fiestas de San Fermín son también la excusa perfecta para escparse unos días lejos del bullicio y la fiesta y venirse a la playa a relajarse y descansar.

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